Gracias, amor. (III)

By Sara Curiosa

Después de cenar y que arreglaras unos temas de trabajo, te has ido a duchar y yo me he quedado sentada en una mesita del comedor. Al poco has venido a buscarme, totalmente desnudo, cogiéndome de la mano para guiarme hasta la habitación. Me encanta cuando haces eso… podría verse como algo mucho más erótico de cómo yo lo siento: un acto de cariño.

Me has desnudado con una paciencia extraordinaria… primero las bambas… sabes que me encanta que me quites los zapatos… y después los tejanos. Esta vez has dejado mi ropa interior intacta, la cosa iba hoy con una calma y cuidado como he visto pocas veces en ti. No porque no seas así, sino porque siempre vamos a lo salvaje y somos unos ansiosos el uno del otro.
Una vez dentro de la cama me has besado y acariciado con la música aún de fondo, me he sentido refugiada debajo de tu nórdico, entre tus brazos. El calor que desprendías hoy era especial, ¿sabes?
– Estás guapa – me has dicho mientras me mirabas con ternura.
En un momento has bajado mis braguitas con cuidado y yo he aprovechado además para quitarme los calcetines, que me habías dejado a conciencia cuando me has quitado las bambas. Me hace mucha gracia que los dejes para que esté a gusto y yo me los acabe quitando por vergüenza. La mayoría de las veces no necesito llevarlos puestos, pero me parece tan cuqui que tengas ese detalle, jeje.
– ¿Sabes que últimamente busco porno con chicas que se parecen a ti? – me has confesado.
“Sí, ya me lo habías explicado y me hace mucha gracia”. Eso es lo que no te he contestado en ese momento y te has puesto a besar y lamer mi espalda con especial atención y cuidado. Hoy llevaba una camiseta que la dejaba al descubierto y te lo ha puesto muy fácil, imagino.
Después de varios cambios de postura, besos y más besos, caricias y risitas he empezado a excitarme. Me he sentido extraña, como liberada. Diferente a cómo estoy otras veces contigo y he dejado que mi mente siguiera ese camino y se perdiera en el placer que es que me toques.
Creo que tu punto de no retorno ha sido cuando has notado lo mojada que estaba. Lo romántico ha quedado un poco a parte y la cosa ha empezado a subir de tono. Ya me extrañaba a mi que no estuviéramos llegando a ese punto, jaja. Pero me has sorprendido al entrar con sumo cuidado y seguir con un vaivén tranquilo.
La contundencia ha ido en aumento aunque tu seguías con un ritmo calmado. Ha sido muy muy sexy, muy excitante y me ha hecho ser muy consciente de tu ser dentro de mi.
Y así hemos estado no sé cuánto rato hasta que yo ya estaba en un nivel que no era tranquilo. No podía esperar más y me he movido de debajo de ti para escurrirme y posicionarme encima. Estaba tan excitada y quería a la vez mostrarte tanto amor por estar sanando ese momento microondas, que no sabía muy bien cómo empezar.  Ni seguir.
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