Gracias, amor. (IV)


By Sara Curiosa
Finalmente he optado por algo suave, un movimiento de cadera que acompañaba el momento hasta que otra vez me ha podido la excitación. He tenido que girarme para que admiraras mi espalda y mi trasero. Hacer esta variante del misionero me pone mala, en parte porque sé que te gusta la vista.  De nuevo ha subido la excitación y mi mente pervertida no se le ha ocurrido otra que meterse lo tuyo por detrás. Ha entrado bien como ya esperaba y ha sido placentero como también esperaba. No sé si te has corrido ni cuándo lo has hecho. He parado cuando he tenido suficiente y tu polla se ha salido sola de ahí dentro.
Estaba tan mojada, tan excitada que necesitaba acabar lo mío también y he cogido tu mano para que me dieras placer. Recostada con mi espalda encima de tu torso has empezado lo que finalmente ha acabado el hitachi.
En un principio me he negado porque me lo estabas haciendo tan bien…! Pero tu estabas cansado y yo cachonda, así que bienvenido sea el hitachi. Lo has manejado tu, con perversión. No parabas de subirle la intensidad y me has puesto enferma. Qué gusto! Hasta que ha habido un momento que se ha movido y me ha molestado enormemente la vibración. Orgasmo a la mierda! No pasa nada, he bajado la intensidad y he vuelto a colocar tu mano en el vibrador para que empezaras de nuevo. Quería que siguieras manejándolo tu.
El orgasmo no ha tardado en venir y no sé qué has hecho que un segundo orgasmo ha  venido después… me matas, amor. Con esa cara que pones, tus manos recorriéndome, tu boca atenta a mis pechos, tu atención a lo que haces. Es tremendo como me acompañas en ese momento que a priori puede parecer tan individual. Al fin y al cabo es masturbarse.
Cuando hemos acabado te has levantado al baño y no he podido evitar coger el hitachi de nuevo. Ese cachondo no se me iba de encima, dios. De nuevo me has acompañado en mi momento, esta vez me has pillado con el proceso iniciado, pero eso no te ha impedido estar ahí.
Finalmente lo he pagado porque iba acabar con la red eléctrica del barrio si seguía dándole, jaja.
Besos, besos y más besos.
– Gracias, amor – te he susurrado.
– Gracias, amor – has contestado.
Estaba tan plena, tan contenta. No seas malpensado que no es sólo por el sexo. Tu has estado fantástico a nivel emocional en todos los momentos de esta noche.
 – Puedo esperar a que te duermas y luego me voy? – te he preguntado cautelosamente.
Hoy me he sentido tan comprendida, querida y libre… que me he sentido con fuerzas para salir de tu casa aunque no quisiera. El peque estaba enfermo y no quería que se levantara en cualquier momento en mi casa y que yo no estuviera ahí.
Te he dejado durmiendo mientras te explicaba lo mucho que te amaba. Me he vestido, te he escrito una nota para que la leas mañana en cuanto te levantes y he salido a la calle sin apenas notar el frío de lo llena que iba de tu calor.
No esperaba nada y me lo has dado todo.
Ha sido perfecto.
Espero entiendas todo lo que te he explicado que me pasaba esta tarde y no le des más importancia de la necesaria. He tenido un momento bajo, lo he gestionado y ya pasó.
Me has ayudado, es un sueño para mi que haya pasado así después de las experiencias anteriores. Claro que esta vez no te he contado nada y no has podido sentirte dañado, pero estoy segura que hoy ha sido diferente pues cuando te explicaba finalmente lo que me pasaba, después de hacer el amor, no has comentado nada. He visto tu reacción y te he informado, pero has tenido la prudencia de callar y supongo que valorar que lo que me había pasado no era más que un momento.
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