La reina del castillo (I)

Hoy mi marido me ha preguntado por un club de mujeres al que una vez me invitaron a formar parte. Me hizo mucha ilusión porque quien lo organizaba era todo un referente para mi en el mundo poliamoroso.

– No puedo ir porque me han dicho que ella se incomoda con mi presencia y hay que cuidar su vulnerabilidad.
– ¿Pero no es un club de recogimiento para mujeres?… y echan a una?
– No sé, me ha sorprendido que no hayan sabido separar algo personal. Como fundadora creo que debería ser más neutra, pero es su decisión y no me voy a meter.

PASO.

Ese “ella se incomoda” es alguien con la que coincidí en un  breve periodo de mi vida, pero fue bastante intenso. Interactuamos poco, pero suficiente como para provocarle una rabia inmensa. Ella era la reina del castillo donde yo decidí entrar y aún y así se vió amenazada.
¿Mala gestión de su rey? ¿Inseguridad de ella? Juzguen ustedes mismos, esta es la historia de cómo concí al escritor. En realidad es la parte en la que conocí la que por entonces era su pareja.
Sabía de sobras que el escritor tenía y no una cualquiera: era una mujer liberal desde hacía muchísimo tiempo, apreciada (según tengo entendido) por el ambiente que frecuentaba, amada hasta la médula por el escritor, con un buen trabajo, buen corazón, guapa y un sinfín de buenos adjetivos hasta aburriros. Qué encantadora, verdad? Pues eso pensé yo. Como tembién pensé: vamos a conocerla.

El escritor me había comentado que la reina tenía algunas dudas/inseguridades con mi entrada en sus vidas. Como es normal en mi, lo primero que me vino fue el sentimiento de dar tranquilidad y agradarle. Le comenté al escritor que le parecía si nos íbamos de cena ella y yo juntas para conocernos y charlar. Que viera que yo era una persona normal y corriente y sin ningún ánimo de robarle al escritor. Somos poliamorosos, no? No debería haber esos problemas, pero son más habituales de lo que parecen. A mi no me cuesta nada ofrecer ayuda y me puse muy contenta cuando el escritor me dijo que la reina había aceptado cenar conmigo.

Un 17 de diciembre quedamos el escritor y yo para estar juntos. Él aún estaba nervioso en el terreno sexual conmigo, era tan tierno, jeje. Esto es algo de lo que ya hablaré en otro post porque el protagonismo de este post no es para nosotros.
Llevábamos creo que un par de horas juntos y se hizo casi la hora de cenar. El escritor estaba encima de mi, penetrándome. Creo recordar que sonó el móvil y el atendió el mensaje que llegaba.

– ¿Quieres que le diga que se venga con nosotros? – dijo en tono divertido. Estaba tanteándome.
– Emmmm… –  dudé.

Un trío??? En serio?!  Jamás había hecho uno en petit comité y jamás así de repente, con la pareja de alguien. Uf, demasiadas nuevas experiencias de repente y encima con alguien que me daba bastante respeto.

– Vale…

Mi curiosidad pudo más que nada y él me animó sólo con su actitud y su cara. Estaba claramente contento por la situación e imagino que le daría un morbazo increíble.

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